Clavados En El Pensamiento Del Escritor


Hola, lector. Me gustaría presentarte a alguien que no puede presentarse por sí mismo. Veras, él es casi como el gato de Schrodinger; la identidad indeterminable del experimento consciente; a mi gran amigo e históricamente mi peor prisión: mi subconsciente.

En ocasiones lo he llamado “la realidad” e incluso he experimentado resentimiento hacia aquellos incapaces de verlo y entenderlo.

De naturaleza somos simbiontes - esto hasta que la propiedad emergente del “nosotros” surge - y él suele hacer conexiones que a mí me toman tiempo comprender. Mientras bajo los escalones de mi casa le lanzo una pregunta; en mi mente, echo un vistazo a donde usualmente está. “Nos falta algo?” - le pregunto, esperando que haga un recuento de nuestra historia reciente, que busque en los archivos del futuro y haga un cross-reference search con lo que cuento y lo que necesito. A veces me responde sin que me de cuenta, dejando mi cuerpo posicionado de tal manera que observo el objeto en cuestión sin aún recibir la información consciente. “AH!” - grito en mi mente mientras choco la palma de mi mano con mi escritorio mental - “Mil gracias wey!!” - me digo a mi mismo, es decir a ti, es decir a nosotros; a nosotros.

Las divisiones de trabajo entre tu y yo, así como las que observamos en las sociedades humanas, tienen una relación estrecha con la imaginación y la herencia de conceptos a través del lenguaje. La grandísima biología ha decidido llamarnos simbiosis por definición. Somos conjuntos de células que a través del lenguaje bioquímico del amor se comunican para traer a la realidad externa ideas, comportamientos y por qué no arte y poesía. También buscamos traer un balance de comunicación; no toleramos las dictaduras porque tenemos mecanismos sentimentales que nos obligan a reflexionar.

Balance natural, si, pero qué hacer cuando la misma depresión de la vida y acumulación de pensamientos negativos vienen de no poder ver lo que nos señala el subconsciente? Podemos observar por horas (eso solo si el ser consciente lo tolera) pero la garantía de una comunicación no existe; en estos casos, nuestro subconsciente podría hablar en mandarin y sería el mismo resultado. Nosotros, por nuestro lado, somos equivalentes a seres que no comprenden al menos que se les hable en su idioma preferido, sin esfuerzo extra y premasticado; al menos que la naturaleza cognitiva empuje a la conciencia a superarse. I’ll make the bet.

Tu y yo somos parte del mismo sistema de percepción de la realidad. Conciencia, lenguaje y realidad percibida son hábitos imaginarios que permean nuestra cosmovisión. El “quién soy” se deduce a partir del “quién puedo ser”, que a su vez viene de herencias genéticas y culturales y epistemológicas sobre lo que en realidad podemos saber y lo que más vale tapar con drogas. Es casi como si el alcohol, la nicotina, la cafeína y todas las inas allá afuera son parte esencial para nuestra condición humana existencial, ávida de respuestas y faltante de amor de y hacia nuestros nosotros.

Es chistoso que lo irracional de la vida sea probablemente una forma en la que justificamos la presencia de aquello que no comprendemos en este universo. Los árboles tienen hojas que se mueven con el viento que ha sido soplado desde alguna parte de este planeta y que seguirá su curso hasta encontrarte a ti, lector. Tal vez solo podrá seguir si me encuentra a mi, un ser infinitamente consciente, quien lo toma por unos cuantos segundos y lo suelta el resto de su vida. Mi existencia puede o no ser irracional. El futuro de cualquier especie se encuentra en las manos de un tipo de organismo en este planeta. Si, soy yo, pero no; jamas podria ser yo. No cuento con la jerarquía política o económica o educativa. De hecho, me es más fácil contar mis recursos, que son pocos. En esta lista nos encontramos nosotros.

La irracionalidad de vivir para desafiar al sistema resulta ser percibida (e históricamente concebida) por aquel que no ha encontrado una razón para proyectar su propia humanidad en aquellos que más la necesitan. Pero, cómo podría siquiera pensar en hacerlo, cuando el “individuo” aún no se reconoce como ser (de la manera más simplista posible) dual? El organismo que después puede concebirse como un amalgamiento cultural, personal y único a través de las circunstancias representativas de su tiempo y un grupo estadísticamente similar?

Te tengo una mala noticia, lector. We are “those guys”. We exist; by existing we englobe characteristics that can be modeled through sets; by representing our characteristics through sets we can see patterns in behavioral, cultural, existential, and material conditions. We are special - but precisely not in the way we think we are.

One can conclude one is through who one can become. However imaginary and unreal and foolish or hard or pessimist this perspective is. Who can you become, given your personal and chosen life circumstances?

Todo lo que sé es que soy yo en este momento. Existe un patrón de esfuerzo y motivación que me ha traído a esta situación. ¿He sido ingenuo? ¿Siquiera vale la pena cuestionar?

Me encuentro en un punto en el que he tenido tanta inercia que no lo puedo evitar. Resulta ser que no me imagino viviendo otra vida que no fuera esta, en la que fui un college drop-out y ahora estudio en un community college y no en una universidad privada. Busco desafiar los sistemas de valores contemporáneos mientras peleo por encontrar las corrientes en este mar que me guiaran a sobrevivir temporalmente a nuestro bello, caótico, continuo y presente universo.

Te busco a ti, lector; pero sobre todo, me busco a mi, un escritor que aún no existe pero que tiene potencial de ser. Alguien que entretenga tus pensamientos y aporte algo a la mayor forma de ser. Te busco en el pasado y en el futuro; te escribo cartas y poemas; te agradezco por haberte encontrado en mi camino, aunque “andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.

Supongo que te veré cuando te vea. Y no podría pedir más. ciao.

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